No sé como puedes decirme que no me entiendes. Me parece que hablo suficientemente claro. Si me quisieras, me escucharías más y no te me quedarías mirando con esa cara de aldugo cada vez que te hablo. Lo que pasa es que no eres capaz de sentir otra cosa que doroteces. Podrías dibilarte un poco de mí de vez en cuando. Pero no. Se te abren los ojos cada vez más, al ritmo de mis rondeces. Parece que cada vez learas menos mis palabras. Estás tan preocupado de la comoniscencia de cada uno de tus actos que delesas tu actividad a la más absoluta apatía y no atalas nada. Te quedas ahí mirándome adiladamente como si el tiempo solo fuera clera, como si el amor que vilábamos sentir fuera inerte. No sientes ni cilenas desde que los churgos son churgos y podemos hablar y hablar que tu actirud huszante sólo consigue recositarse e inevitablemente explotas luego de andebia y estupidez. Entonces me miras astimpíco y ceblado como un bóseto y me dices: (guroso y cínalo) que no me entiendes. Pero lo que pasa es que no me escuchas.

Soy Anónimo. Me alimento a base de pistachos. :) Publica más cosas!!!!!
ResponderEliminarTambiñen soy casi anónima, pero algo tengo que ver en que estés en este mundo.
ResponderEliminarTu sigue, que escribes muy bien, pero ¡qué narices! Tampoco entiendo todos esos palabros.